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lunes, 6 de abril de 2015

Tonos

Sonó el tercer tono.
Tras el cuarto, al otro lado del teléfono contestó una voz femenina.
Al “Dígame” Agustina replicó con un “¿Sabes quién soy?”.
Y enlazó con un “¿Cómo estás?”, un “¡Cuánto tiempo!” y un “¿Qué es de tu vida?”.
Le preguntó por su matrimonio, sus hijos, sus nietos, su hermano el de Málaga, el trabajo, la salud (si ya estaba recuperada de lo de la rodilla), las vacaciones del verano anterior, la última película que había visto en el cine, si se había terminado el libro que le regaló para su cumpleaños y por el gato siamés.
Que si había pintado el piso, que si el coche seguía portándose en los viajes largos, que qué opinaba de ciertas medidas que habían tomado los dirigentes de un partido político, que ella ya estaba superando lo de su marido, que los hijos venían de vez en cuando, que lo había pasado “regulín” últimamente, que se le caían las paredes, que si esto, que si aquello.
Recordó viejos tiempos y propuso verse pronto para tomar un café.
Fue aquí donde la voz femenina hubo de pararle los pies pues tras treinta y tantos minutos se le hacía tarde y tenía que recoger al niño del colegio, algo que no podía esperar porque estuviera hablando por teléfono con una desconocida.
Muy educada, Agustina se despidió con una sonrisa y colgó el teléfono.
Volvió a levantarlo y marcando otro número al azar se dispuso para vencer otro ratito a la soledad.

Un tono. 
Dos tonos. 

martes, 10 de febrero de 2015

Un día de éstos

“A ver si quedamos un día de éstos” le había dicho Hombresinbigote a Hombrecongafas.
Amigos desde la infancia, apenas si se veían últimamente desde que uno se había echado novia y otro había tenido un niño. Así que levantó el teléfono y lo llamó para proponerle a Hombresinbigote que hicieran realidad el anhelo.
Lo pilló sin la agenda delante, así que quedaron en hablar más tarde, pero cuando Hombresinbigote llegó a casa era tan tarde que esperó al día siguiente.

Hombrecongafas descolgó el teléfono y escuchó la propuesta para quedar ese mismo fin de semana, pero justo tenía un compromiso así que lo intentó posponer al fin de semana siguiente. Imposible. Hombresinbigote no estaba en la ciudad ese fin de semana y después Hombrecongafas tenía un viaje de trabajo que le tendría casi un mes en el extranjero.
El siguiente mes era un sudoku de fechas por lo que uno de los dos propuso quedar para el verano y aprovechar el buen tiempo tomando unas cañas, pero al otro le venían fatal las fechas del otro. A Hombresinbigote le pareció que quizás habían elegido un mal año para cuadrar días disponibles y comenzó a sugerir días del primer semestre del año siguiente, pero a Hombrecongafas le venían mejor otros días del segundo semestre.
Contemplaron las opciones para toda la década siguiente y viendo que no había manera siguieron avanzando en el tiempo hasta llegar a un acuerdo.

Aquel día Hombresinbigote, que ahora tenía un bigote cano, se tomaba una caña en una plaza del pueblo frente a la iglesia donde, de riguroso luto, esperaba la llegada del cuerpo de su amigo.